Hoy nos vamos a un lugar desconocido por la gran mayoría de los alicantinos, una presa en un cañón de dimensiones mínimas y que está considerada como una obra “inútil” y que genera diversos comentarios, tanto en contra como a favor.
Ideada en el barranco del infierno para controlar y aprovechas las aguas del río Girona, la presa de Isbert fue inicialmente proyectada poco antes de la llegada del siglo XX y tras unos años de duda por parte de los ingenieros, cosa que se ha demostrado que tenían razón, se inició finalmente en el 1928. La obra se extendió hasta el 1944, la falta de financiación, la guerra civil y las muchas dudas sobre su efectividad alargaron la obra hasta esa fecha.
Cómo ya hemos comentado, la efectividad de la presa estuvo en duda desde el primer momento. Ya desde las primeras proyecciones de la presa de Isbert, ya se dudó de su efectividad. El lecho es demasiado poroso y apenas retiene el agua y las discusiones sobre dichas filtraciones fueron las que retrasaron el proyecto. Al final se ha tenido que dar la razón a los que dudaron de que mereciese la pena construirla, aunque hubo en los años sesenta y setenta un proyecto de mejora de la estanqueidad que nunca se realizó.
Hoy día, está en abandonada y en sin huso ninguno. Sólo hace de retención de aguas torrenciales, lo que ya le da cierto valor, pero como comentábamos la falta de mantenimiento hace que genere muchas dudas ante una posible rotura de la presa.
Para llegar a ella nosotros hemos elegido dirigirnos hasta Orba, desde allí cogeremos la CV-721 dirección de Vall de Laguar. Os dejamos la ubicación GPS de la casa en la que iniciamos la ruta para llegar a la presa de Isbert para facilitaros el llegar. Allí hay sítio para dejar el coche aparcado, seamos respetuosos con las propiedades y con la flora  🙂


La ruta es extremadamente fácil, apta para todas las edades y no llega a los cuatro kilómetros de senda, con apenas desniveles. Una vez que lleguemos a las postrimerías de la presa veremos a mano izquierda una puerta con carteles de prohibido el paso y poco después un trozo de muro roto….
Podemos llegar también por la parte de abajo, lo sorprendente es el tamaño mínimo de esta presa. En su parte más ancha no llega a los nueve metros de ancho y abajo unos cuatro. La altura total es de 21 metros de alto, podremos observar seguridades y anclajes en las paredes que se han usado por escaladores, aunque parece que están con muy poco uso o, incluso, abandonados.

 


Sin duda alguna una visión curiosa de una pequeña presa en medio de la montaña alicantina, que, a pesar de no tener el uso para el que se proyectó, merece la pena visitar.
Ubicación GPS de la presa de Isbert.