Invierno en el Castellet de Serrella enclavado en el término municipal de Castell de Castells rondando los mil y poco metros localizamos tres neveros tradicionales de la montaña alicantina, son muy parecidos en su construcción a los “clots” de neu de la sierra Aitana. Son un tipo de pozos algo rudimentarios con paredes ligeramente ataludadas y basadas en piedras de dimensiones regulares y grandes. Estos pozos de nieve que aprovechaban la morfología de la montaña y los peñascos para ahorrar un esfuerzo en la edificación, probablemente no conocieron nunca una cúpula de obra; la nieve introducida durante el invierno se cubría con paja, lonas, vegetación y esto hacia que fuesen sus hielos los primero en venderse a las zonas costeras.
Aunque hoy en dia la actividad ganadera está bastante olvidada, toda la montaña alicantina tuvo una cabaña ganadera de cierta importancia, pastores y ganados han sido siempre una parte familiar del paisaje, su peso y su presencia en la economía y en la sociedad de los pueblos montañeros ha sido muy significativa.

Cabras y ovejas dominaban la zona e incluso la trashumancia tuvo su lugar en nuestras tierras. Y esto ha dado una serie de estructuras en toda la montaña alicantina.
En la zona de Fageca y Famorca se han descrito tres tipos de construcciones tradicionales relacionadas con rediles para guardar los rebaños: corrales, los cesters y los esbardals. Tanto los cesters (que son cercos de piedra seca que aprovechan la umbría en un cortado de peña) como los esbardals (rodales de piedra seca sin cubierta) eran utilizados solamente durante los meses de calor, es decir, a partir de mayo, mientras que los corrales, que tienen una complejidad estructural mayor, solían ser más de otoño a invierno. Uno de los aspectos más interesantes asociados a los lugares de resguardo del rebaño, es la producción de estiércol. Los cesters y los esbardals, pero especialmente los corrales, eran construidos frecuentemente con esta intención y funcionaban con áreas de producción de estiércol, un estiércol que era vital para mantener la productividad de las tierras, a menudo muy explotadas.
Os proponemos empezar por el Castellet y la cresta de la Canal. Iniciando por la pista de tierra de los PR-CV 18-19-46, que en esta parte está cubierta y, sobre todo en las curvas, por una capa de cemento que la protege en las lluvias dado su fuerte desnivel. Hacia el valle de Guadalest con unas vistas que lo acaparan todo, mirando arriba la sierra de Aitana y por la parte inferior las aguas del Pantano de Guadalest.
Yendo hacia a las paredes de la base del Castellet y acercándonos a ellas seguimos subiremos por la derecha hasta una barrera de rocas por la que pasamos al otro lado, atajando y conectando con el camino del Castellet, también tenemos la opción por andando por la pista, pero esta opción es más interesante en nuestra opinión.
En la parte alta tendremos una estupenda panorámica del Barranco de la Canal, debemos seguir el PR-CV 149 que viene desde Castell de Castells y nos hace muy sencillo de seguir esta parte del sendero.


Al llegar a la parte superior veremos restos de muros del Castellet de Serrella, su emplazamiento es muy especial. Encaramado en la apretada cima de un cerro puntiagudo, a 1051 m. de altitud dominando todo el valle, accesos y buena parte de los alrededores. Mirando al oeste contemplamos maravillados, la gran brecha que surca el Barranc de la Canal.